El caballo SÓLO de Vicente Romero García, el más famoso de los falsos caballos cartujanos.

Existe una creencia generalizada de que el uso del hierro para marcar fue creado para el ganado. La realidad es diferente puesto que cuando el hombre comenzó a utilizarlo para herrar ganado ya había sido utilizado con anterioridad para señalar a seres humanos.

En el diccionario de Cobarrubias (1611), primer diccionario de la lengua española, sobre el término herrar dice aplicarse a las definiciones que «trae origen de hierro». Al explicar la procedencia de esta palabra afirma que los samios, que utilizaban como divisa un barco, la pusieron como señal en la frente a los atenienses cuando éstos fueron derrotados; pero, a su vez, los atenienses que tenían como símbolo una lechuza se desquitaron poniéndoles esta señal a los samios cuando los vencieron. Este sistema identificativo de los esclavos trajo problemas sociales a largo plazo puesto que, algunos, posteriormente, pasaron a ser «señores» y, en consecuencia, tenían que ocultar esas marcas. Era frecuente que se ocultaran con vendajes justificando falsos dolores de cabeza. Años más tarde Constantino prohibió su uso en seres humanos salvo en los esclavos incorregibles. También, como todos sabemos, este término, actualmente, define el acto de señalar al ganado y al de colocar herraduras al ganado.

No se sabe exactamente cuando comenzó a utilizarse el herrado en los caballos como medio identificativo aunque hay evidencias de su uso ya en el siglo II a.C. y parece que se hizo costumbre a partir del siglo II, aunque esta última fecha no está lo suficientemente verificada.

Sería largo de enumerar las ordenanzas que se hicieron sobre el herraje de los caballos en España, por lo que este trabajo lo centraremos exclusivamente en el herraje y reherraje de un caballo de finales del siglo pasado de nombre SÓLO propiedad de Vicente Romero García, por su incidencia genética en la línea de caballos conocida hoy como del «bocado», a la que algunos ganaderos erróneamente han querido hacer descendientes directos de los «mitificados» caballos de los Cartujos de Jerez de la Frontera.

Hemos explicado el significado del término herrar, pero el de reherraje tiene diversas acepciones puesto que define el acto de señalar y el de colocar por segunda vez el mismo hierro o las mismas herraduras a una caballería. Y, por último, existe otro significado de la palabra reherraje que es la que hoy nos incumbe: la de marcar a una caballería con otro hierro distinto al de su ganadería de origen. La costumbre del reherraje estuvo muy arraigada en Andalucía no sólo como medio de identificación de propiedad u origen de la ganadería de la que procediera el animal, sino que también fue utilizado para identificar los caballos nacidos por debajo de «La Raya» e, incluso, a los caballos de un determinado término municipal. Ejemplo de esto lo tenemos en la exposición que hice en mi libro Historia de los caballos cartujanos sobre el hierro del bocado cuando era propiedad del ganadero José Antonio Retamales, de Arcos de la Frontera, primer ganadero que aparece registrado como propietario de este hierro, una vez que fueron expropiados y expulsados de España los jesuitas (1767), antiguos propietarios de dicho hierro. Este ganadero aparece en el registro de Arcos de la Frontera de 1780 con seis yeguas de distintos hierros y tres años más tarde esas mismas yeguas son registradas como reherradas con su hierro; el del bocado:

        "Aquisgan del Real en nombre de José Antonio Retamales, registró el ganado yeguar siguiente:

        La Cachorra, tordilla, cerrada, reherrada con el hierro el del margen (el bocado limpio), con un potrico.

        La Carbonera, negra, pie derecho blanco, de edad cerrada, reherrada con el dicho hierro, con un potrico.

        La Cordobesa, cebruna, pelos blancos en la frente, cerrada, reherrada con dicho hierro, vacia.

        Un potro de dos años castaña zayno de este hierro".

El caballo antes citado de nombre SÓLO, tordo avutardado, propiedad de Vicente Romero García recibió, justamente, numerosos elogios durante toda su vida e, incluso, posiblemente, más aún cuando murió puesto que fue el caballo que montó este ganadero hasta su muerte. Y esta anécdota fue recogida por el portugués Ruy de Andrade en su libro:

        "La fotografía en la que aparece a caballo el SOLO el día que vino de la Colonia del Valle a Jerez de la Frontera, que son treinta kilómetros bien contados, él con poco menos de 90 años y el caballo con 23...".

Posteriormente, ayudó a la divulgación de este hecho el que el libro fuera copiado por numerosos autores. El caballo SOLO fue utilizado durante muchos años como semental en la ganadería del «bocado» mientras vivió Vicente Romero. A su muerte, de las 27 yeguas que dejó, 10 eran hijas de este caballo. Incluso muchas de las cuarenta y dos yeguas que le vendió antes de morir a Vicente Llaguno, de México, iban preñadas por él.

En mi nuevo libro titulado El Caballo Español: la evolución de su morfología, en el capítulo VI (Las capas), apartado 2º, hablo de la repercusión que tuvo este caballo en la raza española a finales del siglo XIX y principios del XX, con relación a la proliferación de esta capa en dicho periodo histórico. Este caballo fue Primer premio de sementales en la Exposición de Jerez de la Frontera, que se celebró del 25 al 27 de abril de 1894, en el Campo de Instrucción del Arrecife de Capuchinos, que consistía en una «Saboneta de oro» donada por la Reina Regente. El caballo entró en liza con varios sementales entre ellos dos propiedad también de Vicente Romero: el primero, de capa castaña de nombre Justo, con una alzada de 1,61 cm.; el segundo, tordo azulado de nombre Vinatero, con una alzada de 1,60 cm. Otro caballo propiedad de Vicente Romero y Romero de nombre General, de capa negra y con una alzada de 1,60 cm. También compitió en esta sección el caballo Dotado propiedad de Bartolomé Bohórquez y Rubiales de nueve años y con una alzada de 1,61 cm., que quedó en segundo lugar; también un caballo del hierro de Antonio Piña y Guerra llamado Estanquero.

Hasta aquí todo parece normal puesto que era una competición entre los ganaderos jerezanos que tanto aportaron, tras la invasión francesa, a la mejora de la cabaña equina andaluza. Afortunadamente, para mejora de nuestra raza, a finales del siglo XIX, los ganaderos jerezanos comenzaron a pugnar en buena lid en los concursos morfológicos por la obtención de los premios no solo caballar sino de todo tipo de ganados, vacuno, asnal, mular, de pavos, conejos, gallinas, etc. Pero ocurrió un hecho significativo que quedó reflejado en el Acta del citado concurso caballar. El escribano que la redactó el día 28 de abril detalló minuciosamente los caballos presentados y del caballo SÓLO escribió:

        "Se inscribieron para este premio un caballo semental de pura raza española de pelo tordo rodado algo abutardado, de siete cuartas y diez dedos (1,63) de alzada y edad siete años, nombrado SOLO con el hierro de su ganadería (H con la c)en la cadera derecha y dos gg en la izquierda de la propiedad del Sr. D. Vicente Romero y García".

Ante esto podemos preguntarnos ¿cómo es posible que tuviera el hierro de Vicente Romero en la nalga derecha y las dos gg en la izquierda? ¿Herraba Vicente Romero con este hierro? parece que no, puesto que lo hacía con el hierro del bocado con la C y, además, es el único caballo de este ganadero que se describe reherrado de esa forma. Casualmente, este hierro en forma de gg figura inscrito a nombre del ganadero Gregorio García de San Roque (Cádiz). Luego, ante esta duda, podemos preguntarnos ¿Era el caballo SÓLO del hierro del bocado o era de otro ganadero y reherrado por Vicente Romero? Lo que es indudable es que si fuera de Gregorio García sería lógico pensar que de nuevo esta línea de caballos, en contra de todo lo escrito por numerosos autores, fue cruzada con caballos de otras líneas. Digo cruzada de nuevo porque el propio Vicente Romero, en la carta que dirigió a Ruy de Andrade, el día 22 de septiembre de 1909, confirma que cruzó las dos ganaderías que poseía. Una que había heredado de su padre y que herraba con un corazón coronado y la que dice que le compró a Zapata:

                "Después de ligadas ya las dos ganaderías, han resultado tantos caballos de celebridad y con tantos premios adquiridos que sería muy largo numerarlos".

De ello es admisible deducir que los caballos de esta línea no sólo no eran cartujanos como demuestro en mi libro Historia de los caballos cartujanos sino que ni siquiera eran «puros» dentro de su línea, como también se intenta defender.

NOTAS:

1 Cobarrubias Orozco, S. de. Tesoro de la Lengua castellana o española. Ed. Turner, Madrid, 1979, p. 683.

2 Altamirano Macarrón , J.C. Diccionario Ecuestre Español. A.M.C. Ediciones ecuestres, Málaga, 1994, p. 156.

3 Se conocía con este nombre a la zona comprendida aproximadamente del río Tajo hacia el sur de la península.

4 Archivo Municipal de Arcos de la Frontera. Sección Agricultura y ganadería. Registro de ganaderos de Arcos de la Frontera de 1780. Caja nº 428, legajo nº 16, expediente nº 10, folio 49 recto y vuelto.

5 Archivo Municipal de Arcos de la Frontera. Sección Agricultura y ganadería. Registro de ganaderos de Arcos de la Frontera de 1780. Caja nº 428, Expediente nº 13.

6 Ruy de Andrade. Alrededor del caballo español. Lisboa, 1954, p. 88.

7 Llamas Perdigó, J. Caballo español, caballo de reyes. Talleres del Servicio Geográfico del Ejercito. Madrid, 1985, pp. 191-192.

8 Archivo Municipal de Jerez de la Frontera. Sección Ganados. Legajo nº 172, Expediente 5.359, año 1894.

9 Huesca, Federico. Libro de hierros. (Separata del Diccionario Hípico y del Sport). Imp. J.M. Pérez, Madrid, 1881, p. 705. También aparece en Jerez un ganadero que registró un hierro en forma de GG.

10 Op. cit. Lisboa, 1954, p. 71.