Nuevo libro de Juan Carlos Altamirano

Sr. Altamirano, ¿es cierto que publica un nuevo libro sobre las Caballerizas Reales?

Si, como usted sabe en mi libro Historia y origen del caballo español dedicaba un capítulo a la edificación de este emblemático edificio, finalizando el estudio cronológico hacia 1800. En éste, analizo las vicisitudes ocurridas desde su construcción, en la segunda mitad del siglo XVI, hasta nuestros días. Asimismo, expongo una síntesis del origen del
caballo español y el por qué de su existencia. Su título, lógicamente, es: Las Caballerizas Reales de Córdoba.
Para cuándo es su presentación y dónde.
Espero poder presentarlo en Córdoba en la primera quincena del mes de septiembre. Días más tarde, y por invitación de la Fundación del caballo español de Estados Unidos para impartir un seminario sobre el caballo
español, lo presentaré en Las Vegas, y en octubre lo haré en México.

Según me han informado es un libro muy accesible por su bajo precio pero que mantiene la calidad de sus anteriores obras, ¿es cierto?

Si, el precio será bajo y la calidad es la misma que la de mis anteriores libros. El editar este trabajo es un deseo que tengo desde hace mucho tiempo y porque quiero que el logro gestado en las caballerizas reales: el caballo español, se conozca en el mundo entero. Deseo que nuestro caballo que aún sigue siendo un desconocido en algunos países deje de serlo, por ello este libro lo publicaré en cuatro idiomas (español, inglés, francés y alemán). También le puedo adelantar que en el caso de recuperar la inversión de esta edición me gustaría publicarlo en árabe, italiano y japonés. Digo esto porque de un libro de esta calidad y de tan bajo precio sólo se puede esperar recuperar los costos y la única posibilidad de conseguirlo es que su venta sea superior a la de mis otras publicaciones, de las que por cierto no me puedo quejar. Este libro es una pequeña devolución a la ciudad de Córdoba y a su historia por los maravillosos momentos que he tenido y tengo estudiando al pura raza español. El comprender el verdadero significado de nuestro caballo ha sido
una de las cosas más importante y bella de mi vida.

Nuestra revista tiene noticias de que el prólogo de este libro es de la Excma. Sra. Dña. Rosa Aguilar Rivero, alcaldesa de Córdoba.

Si, es cierto. Considero que es la persona que debía hacerlo pues este edificio debe pasar ya a formar parte del patrimonio de la ciudad y ella es su máxima autoridad. Además quiero agradecer tanto a la alcaldesa como a D. Rafael Blanco, teniente alcalde, la amabilidad que me mostraron en mi entrevista con ellos.

También sabemos que dedica este libro a Diego López de Haro, creador del pura raza español. ¿Cuál es la razón?

Desde hace tiempo deseaba resaltar de una forma especial su protagonismo en el proyecto de creación del caballo español y creo que éste es el libro ideal para hacerlo. López de Haro ha sido uno de los grandes hombres del siglo XVI. Lo digo en presente porque su logro es una maravillosa realidad actual. Por mi parte era justo darle al menos el espacio de la dedicatoria aúnque espero que el Ayuntamiento ponga su nombre a alguna parte de las Caballerizas. Sería muy bonito, por ejemplo, el del «Patio de caballos Diego López de Haro», porque pasó treinta años de su vida en este patio.

Sr. Altamirano, ¿que opina de la oportunidad que existe en estos momentos de que la ciudad de Córdoba recupere las caballerizas reales?

Pienso que por la importancia cultural e histórica que representa este edificio es uno de los acontecimientos más importante que le ha podido suceder a esta ciudad en el último siglo. Posiblemente, los cordobeses, hasta ahora, no se habían dado cuenta del potencial cultural, económico y turístico que representa la apertura de este edificio. Afortunadamente, en los últimos momentos se ha producido un giro «radical.

Usted ha sido, o al menos lo es el resultado de su investigación, el motor de la «movida» que se está haciendo notar estos días en Córdoba con relación a las caballerizas reales.

No, el motor de esta corriente son los propios cordobeses. Quiero resaltar la desinteresada labor que viene realizando el Sr. Enrique San Miguel desde la Asociación Córdoba Ecuestre a favor de que las caballerizas sean cedidas por el Ministerio y por supuesto las realizadas desde el Ayuntamiento. Tampoco quiero olvidar al Sr. Eloy Martínez Sagrera, Carlos Montijano y a Miguel Ángel de Cárdenas y a todos aquellos que de forma anónima están luchando para que este proyecto se haga realidad. Mi aportación sólo ha sido la de un pequeño grano de arena.

No hace mucho tiempo publicó usted una carta en el Diario de Córdoba reclamando a los cordobeses que reivindicaran este edificio.

Sí, hace unos meses impartí en Córdoba una conferencia sobre las caballerizas reales y en el viaje de vuelta a Málaga le comenté a mi sobrino José que me acompañó que Córdoba ya estaba preparada, en la línea de salida se podría decir, para iniciar la demanda de este edificio. Por ello, esa misma noche, cuando llegué a mi casa escribí la carta que usted cita.
Pero quiero resaltar que las caballerizas reales tienen que ser cedidas a Córdoba no porque lo pida Juan Carlos Altamirano sino porque histórica y culturalmente le corresponde. La entrega de este edificio por parte del Ministerio de Defensa al Ayuntamiento restituiría el error que, en 1866, cometió el infante Francisco de Paula Borbón. Este edificio debe pertenecer al Patrimonio andaluz y más en concreto a Córdoba porque tras el uso real, que fue el fin de su construcción, debieron ser cedidas al Ayuntamiento por el Infante no al Estado.

¿Quiere decir con esto que el período que estuvieron las caballerizas reales en manos del Estado fue negativo?

En principio habría que aclarar que las caballerizas estuvieron y siguen estando bajo la administración estatal. Hasta hoy, y aunque existen negociaciones, todavía no ha cambiado nada. Desgraciadamente, este emblemático edificio está siendo utilizado como piedra de trueque por el Ministerio de Defensa. Espero y deseo que esta situación sea modificada lo más rápidamente posible porque sería signo de que sus puertas se estaban abriendo. Pero con la misma fuerza que reivindico este edificio para Córdoba resalto la extraordinaria labor que realizó el Ministerio de Defensa en su
conservación y la magnífica gestión de mejora del caballo español que llevó a cabo la Jefatura de Cría Caballar desde este edificio. En estos momentos mi deseo sólo radica en que se produzca esa cesión para poder abrir sus puertas al público no en buscar unos inexistentes culpables de nada.

¿Que propondría usted al Ministerio de Defensa o al Ayuntamiento de Córdoba con relación a este edificio?

Al Ministerio le expondría, y ya lo hice en Madrid al arquitecto del Patrimonio hace 14 o 15 años, la necesidad de entregar este edificio a Córdoba. De este mismo arquitecto le puedo decir que, tras narrarle la historia de las caballerizas reales y el fin que motivó su construcción, quiso mediar en este proyecto pero el tiempo y la burocracia estatal, a veces, duerme muchos sentimientos y buenas intenciones. Sobre el fin de las caballerizas para cuando estén en manos locales puedo decirle, como he señalado, que hace unos meses tuve el honor de entrevistarme con la alcaldesa de Córdoba, la Sra. Rosa Aguilar y D. Rafael Blanco, y coincidí plenamente con el planteamiento que esta señora me expuso sobre el futuro proyecto. Sin dudas, la Sra. Aguilar será capaz, por su capacidad y carácter negociador, de sacarlo adelante. Pero como me pide mi opinión y esta sería excesivamente larga por la cantidad de ofertas culturales y turísticas que este edificio puede acoger y debe ofrecer, me limitaré a decirle que, precisamente, la más importante es: las caballerizas reales en sí. Todo lo que se haga o se proyecte bajo su sombra debe ir dirigido hacia un único destino que debe ser el engrandecerla. Cualquier manifestación que se pudiera realizar dentro de sus paredes no debe nunca eclipsarlas sino iluminarlas.

¿Cómo ve el papel de la Universidad cordobesa y más concretamente la Facultad de veterinaria en este proyecto. Se ha corrido el rumor que está pendiente de su entrega para entrar a gestionarla?

En principio quiero resaltar la magnífica labor que realizan muchos docentes de esa Universidad. Soy amigo personal de algunos profesores y sé de la extraordinaria labor investigadora que realizan en sus departamentos. Dicho esto, y ya que usted me lo ha preguntado, no veo a esta Facultad en este proyecto con más entidad de la que pudiera tener la Confederación de empresarios, el Colegio de ingenieros, el de médicos, la Asociación de joyeros o la de vecinos por citar algunas. Si la pregunta que usted me hace va dirigida a que ésta debe dirigir o ser el eje del proyecto, rotundamente le digo que no. Pues me imagino que los proyectos de investigación de sus respectivos departamentos van por líneas distintas a lo que puede suponer este tipo de tareas, más propias de otros sectores de la administración. Mi opinión es que este proyecto debe estar en manos de la Concejalía de cultura o de turismo antes que en las de la Facultad de Veterinaria. Otra cosa es que exista, y debe ser una realidad, una lógica colaboración con la Universidad cordobesa.

Hace unos meses se llegó a plantear que cuando regresaran caballos a las caballerizas los alumnos podrían realizar las practicas en ellas.

Creo que esto es un pensamiento ilógico. La Facultad tiene sus departamentos dentro de sus instalaciones y no la veo perdiendo el tiempo yendo de un sitio para otro ni alquilando autobuses para trasladar cada dos días a los estudiantes a las caballerizas. Los caballos para las prácticas utilizados por profesores y estudiantes deben estar en las cuadras de esa Facultad no en un edificio que tiene hoy un interés turístico. Además, sería absurdo duplicar los departamentos cuando ya los presupuestos universitarios son, según sus propios representantes, más bien escasos. La Universidad
cordobesa, como cualquier otra, debe centrarse en sus funciones, entre ellas la docente e investigadora, y dejar a otras instancias los proyectos turísticos.

Pero la demanda por parte de algunos miembros de esta Facultad es real.

Yo pienso que si existe esta demanda que usted cita puede deberse, más que a la realización de estas funciones universitarias, a un intento por parte de algunos de sus miembros de conseguir «sacar la cabeza» en este proyecto. Pero yo creo, y en esto coincidiremos todos los que no estamos en esa línea, que las caballerizas reales no están para que a su sombra se consiga protagonismo sino para que todos, trabajando, la hagamos protagonista.

Entonces, ¿cuál es su propuesta sobre lo que debería ser el núcleo del proyecto?

En principio, las caballerizas deben ser gestadas por el propio Ayuntamiento desde sus áreas de turismo o de cultura, bien directamente o a través de empresas colaboradoras. Puede crearse una Fundación que trabaje para que las caballerizas reales tengan luz propia, para que entre sus paredes prevalezca la perspectiva cultural sobre la puramente economicista, que dé más valor a la cordura histórica que el populismo mal interpretado, innecesario y pasajero, a la sobriedad sobre el alboroto y a su peso histórico sobre los intereses particulares.

¿Cómo ve usted a la Jefatura de Cría Caballar en todo este proceso?

Me gustaría verla presionando a su Ministerio para que cumpla una obligación histórica: la cesión incondicional de las caballerizas reales al Ayuntamiento de Córdoba. Conozco a muchos miembros de esta Institución y sé de su interés para que este edificio abra sus puertas porque son conocedores de su importancia histórica. Pero no olvidemos que ellos son sólo meros oyentes en este proceso pues depende únicamente del Ministro. Una vez que éste diera la orden de entrega del edificio, la Jefatura de Cría Caballar la realizaría de forma gustosa. Asimismo, la veo perteneciendo a esta posible Fundación y, sobretodo, cediendo gustosamente, aunque sea de forma temporal, todos los coches de caballos de los que disponen para poder crear el futuro Museo de carruajes que se podría instalar dentro de las caballerizas. En definitiva lo veo colaborando en este proyecto.

¿Y a las asociaciones de criadores de caballos españoles?

Pienso que poco a poco se irán dando cuenta del escaparate en el que se puede convertir a corto plazo las caballerizas reales para nuestra raza de caballos y del potencial económico y cultural que puede representar. La Asociación de Córdoba ya se ha dado cuenta y trabaja en ello. Pero quiero decirles que este proyecto va más allá de los límites locales y que el caballo español saldrá muy beneficiado del escaparate en el que se puede convertir las caballerizas reales.
De la importancia de este proyecto, paradojas de la vida, se han dado cuenta antes en el extranjero que en España. Desde hace años vengo impartiendo más conferencias sobre las caballerizas reales y el caballo español fuera de España que dentro de nuestras fronteras. La expectación que despierta en el extranjero este edificio y su historia es muy superior a la que algunos pueden pensar. Para que se haga una idea sólo en Estados Unidos, el mes pasado, impartí conferencias en la Universidad de Gainsville (Florida) y Afton (Virginia).
En mi opinión este edificio debe convertirse en el centro del mundo de nuestra raza de caballos. Desgraciadamente el caballo español carece de un programa de marketing estatal para darlo a conocer. Aunque pensemos lo contrario, el pura raza español sigue siendo un gran desconocido y por ello tenemos la obligación de darlo a conocer. El Ministerio de Agricultura debería realizar algunos documentales sobre nuestra raza de caballos y distribuirlas por las televisiones españolas y extranjeras. No es muy costoso su producción y si muy rentable a corto plazo su divulgación.
Quiero aprovechar la ocasión para hacer públicamente un reconocimiento a la Fundación del caballo español de Estados Unidos de la extraordinaria labor que, desde hace años, viene realizando de forma altruista para dar a conocer el pura raza español. Y no sólo en aquel país sino que también ha extendido su proyecto a Australia y Canadá. Creo que el Ministerio de Agricultura debería premiar la labor que desarrolla esta entidad a favor de nuestra cabaña equina.

Éste es su quinto libro pero, ¿podemos esperar nuevos títulos en el futuro?

Si, en la actualidad trabajo en tres libros; el que posiblemente publique tras este es una recopilación de hierros de ganaderías desde el siglo XVI hasta nuestros días incluyendo las de otros países. Ya se hizo un libro de estas características en 1859 por Juan Zabala, director general de caballería, en el que recogió unos seiscientos hierros. En éste he podido registrar unos siete mil. El segundo libro, es un trabajo sobre el caballo de los conquistadores y el tercero es la segunda parte de Historia y origen del caballo español, cuyo título provisional es El caballo español: su expansión en el siglo XIX. Además, estoy preparando la segunda edición del Diccionario Ecuestre Español que saldrá pronto en una versión ampliada.

Una vez que el Ayuntamiento abra las puertas de las Caballerizas Reales, ¿como se sentirá y que deseará ese día?

En primer lugar quiero decirle que hace muchos años visité por primera vez las caballerizas reales y quedé sorprendido por su monumentalidad pero a la vez no comprendía que sus puertas estuvieran cerradas a los visitantes. Entiendo que es un recinto militar pero hay otros que incluso los propios militares han reclamado que puedan ser visitados. Durante muchos años las caballerizas sólo han sido reconocidas como depósito de sementales porque se desconocía su verdadero significado. La verdadera importancia como he señalado es la historia que representa, por eso, el día que se abran sus puertas y entre por ella el primer visitante se habrá cumplido un deseo que llevo muchos años esperando.
Ese día sólo desearé que los cordobeses y visitantes de esta ciudad comiencen a conocer no sólo la cuna del caballo español: las caballerizas reales, sino la importante manifestación cultural que representa nuestra raza de caballos. El pueblo andaluz, por su peculiar forma de ser, ha sido capaz de inculcar a un caballo parte de su idiosincracia. Quizás sea el único caso existente en el mundo y por ello deseo, y en esa dirección estoy trabajando, que el caballo español pase a formar parte del Patrimonio Cultural Español. Y, quizás, lleve a pedir que se declare Patrimonio de la
Humanidad porque el nacimiento del PRE coincidió con el mayor imperio español y por ello al ser utilizado como su estandarte, su cultura fue expandida a través de la realeza europea a todos los países del mundo que rápidamente la asimilaron. Sin duda, el caballo español merece tal reconocimiento. Acaso es justo que el edificio que albergó su creación lo sea y el fruto conseguido, el caballo español, que fue el objetivo de su construcción no; cuando, más importante aún que el edificio es el verdadero significado de nuestroa raza de caballos. El pura raza español es uno de los pilares más representativos de la cultura andaluza y, sin duda, entonces y ahora, un emblema de nuestro país.
Todavía, hoy, tras cinco siglos, podemos apreciar sus manifestaciones en numerosos países, fundamentalmente de Europa y América. El mismo deseo que existió desde finales del siglo XVI hasta el siglo XVIII de conseguir un caballo español sigue existiendo en casi todos los países del mundo. Un caballo, por muy bueno sea, no podría hacer sentir la atracción y sobrecogimiento que produce nuestro caballo sino fuera por el aporte histórico, social y cultural que representa.